Pareciera que las excusas no se te acaban.
Pareciera que sos un repertorio infinito de situaciones que se dan en simultáneo con mis proposiciones.
Mientras tanto sigo buscando eso que me acerque a vos, solo un poco, no vaya a ser que descubras que acaricio tu mano con una mirada y vuelvas a huir.
Hundido en el eco del silencio nos volvemos artífices de nuestra falsa realidad en donde cada noche antes de dormir fumo con vos y me despido con solo una caricia, esa misma caricia que no puedo dar.
Esto de vivir en mundos inundados de falsas realidades, de concretas ausencias ya me es conocido. Espero que vos nunca lo conozcas y en caso de que te des cuenta de esto, vengas y te dejes fluir.
Fluir sin un fin más que fluir.