Borrar cada día.
Acostarse y sacarse el cassette para que durante la noche se desgrave.
Arrancar cada día seleccionando que saber y que no.
Auto inducirnos en una inercia asesina de elegir que vivir y que no.
No es vivir.
La cobardía para enfrentar algunos hechos vuelve a las personas tristes bancos de órganos que deambulan por una ciudad que está inundada de porquería espiritual.
La frivolidad vuelve a estos seres cada vez más miserables, hasta el punto en el cual no son capaces de respetarse a si mismos.
"Solo algunos perciben la claridad, a otros todo les chupa un huevo"
Amigos faltan, pero con los que hay me basta.
Falsedades ideológicas por doquier.