La tibieza de algunos hace que sencillamente no avancen. Se queden en el tiempo anclados en lo que desearon tener pero nunca pudieron.
El poder tener es consecuencia de lo que hacemos,de lo que decimos y sobre todo de la fuerza con la cual lo deseamos.
La autenticidad del ser se vuelve una marca de calidad en tiempos donde todo es meramente transitorio.
Dar la nota, destacarse en cosas simples pero no cotidianas nos hace especiales.
La sorpresa es un arma que combate la rutina de la vida diaria, no en nosotros, sino en aquella en quien pensamos robarle una sonrisa cada día.
La retroalimentación de todo esto genera personas felices, tarde o temprano aquellas risas que regalamos nos vuelven.
Es de persona sabia no dejar pasar un momento para demostrar lo que realmente es, quien lo entienda sencillamente lo sabe cuidar, quien no es otro pobre infeliz.