Hasta en ese momento de quietud en donde todo parece no existir.
                        Es raro, personalmente me siento extrañado de eso.
                        Quizás me permita algunas horas para disfrutarlo, de cualquier forma sigo buscando esa meseta en donde las variaciones continuas cesen, en donde la calma se apodere del día a día y volver a disfrutar de aquellas cosas simples que hoy por hoy son un instante perdido en la inmensidad.
                        Son constantes juegos de seducción, viajando de extremos en extremos.


                        Abrázame