Es similar a ponerse un revolver en la cabeza y jugar a la ruleta rusa porque no sabemos como ha de reaccionar la otra persona.
Vivir teniendo que tapar gente, sucesos, encuentros, mensajes, llamadas y todo tipo de contacto lo considero una tortura imposible de soportar en el tiempo ya que eso sencillamente va pudriendo todo lo que tocamos porque precisamente todo es una mentira que resultó de otra mentira y así es como nosotros mismos pasamos a creer en eso, que idiotas.
Ser sinceros es madurar y la consecuencia es vivir tranquilos.