No hay mujer más fácil de amar que aquella que duerme junto a nosotros,
 después de haber disfrutado uno del otro.

No hay momento mejor para contemplar la belleza más íntima de una mujer
 que cuando duerme sobre el pecho de quien quiere.

No hay mejor momento para una mujer que ahora.

No hay creación mejor que la mujer.

No hay nada si no hay mujer.


Hay ciertos momentos en los que se vuelve necesario enfrentar desafíos que nos obligan a defender decisiones.
Son momentos como esos llevar a casa a aquella señorita con quien frecuentemente salimos, o que desde hace ya tiempo cumple los roles de nuestra pareja.
Es exponer ante quienes nos han educado nuestras elecciones, nuestros gustos y sobre todo lo que hacemos de nuestra vida.
Mientras que las cosas puedan seguir en un plano de normalidad, la realidad no se ve alterada: las preguntas de la abuela se responden, las preguntas de si seguimos o no de las tías metidas también.
Pero como se vuelve imposible salir de esa situación en la que, después de mucho tiempo que la señorita (ahora considerada la “esa”) no frecuenta las reuniones o fiestas familiares, preguntan por cómo está ella.
No sabemos como contestar o simplemente no queremos hacerlo.
Cuán difícil se vuelve responder ante cosas que no merecen respuestas, ante preguntas que a nadie le interesa o que sencillamente vienen a hacer más profundas nuestras propias dudas.

Se vuelve complicado, es difícil.
¿Cuanto tiempo falta para que tu inconstancia se haga presente?
¿Cuanto tiempo falta para que vuelvas a hacer lo que siempre hiciste?
¿Como voy a reaccionar?
La realidad de seguir descubriendo preguntas que no tienen respuesta en lo inmediato no es nada sano, pareciera que es necesario mostrarme al menos un poco para que te acuerdes que sigo acá.
Muchas veces pueda que haga eso como una costumbre, como un hacer lo que se que resulta y obtener un beneficio tan efímero como tu cariño.
En algún momento has de cambiar, y como siempre, voy a estar ahí, mirándote desde lejos tratando de entender como es que sos feliz.

Con el tiempo o las cosas pasan, o los deseos se acentúan.
Lastimosamente cuando uno es quien desea una pequeña revancha, de algunas horas, es imposible lograr si quiera un pequeño momento diálogo.
Esto hace que cuando seamos nosotros los sujetos pasibles de sus deseos pareciera que es imposible decir que no, es imposible escapar a el seguimiento de aquella que quiere algo y siempre lo consigue.
Y dicen que la mujer es el sexo débil.
El sexo es débil cuando no es con vos, porque sencillamente siempre fue más, había algo en medio, había algo de nosotros que lo hacía más que un simple encuentro.



Cada vez que queremos nos encadenamos a esperanzas que creamos en el día a día.
Al terminar, es ese mismo encadenamiento el que nos mantiene atados a algo que no existe.
La incapacidad del ser humano de aceptar los cambios en los otros nos vuelve ciegos y obsesivos.
La esperanza de que, algún día, logremos superar esos momentos en donde escapar no funciona de nada jamás la voy a perder.
Aprender a no atarse a un querer.
Negar que siempre algo queda sería de necios, el día que así suceda será porque no supimos querer.
La esperanza de liberación no viene de la mano de otra persona, viene de la mano de nosotros mismos.
Aprender.
Constantemente hay que aprender.



Una mañana más.
Pareciera que las cosas no van a cambiar.
Todo intento por salir de esta monotonía se vuelve inútil.
Hoy hay una nueva chance.
Hoy la moneda vuelve a girar en el aire.
Veremos como cae.

Hay que bajar un cambio, hay que saber parar la bola.
Tomarse un tiempo para analizar que es lo que estamos haciendo.
Seguir por seguir sin una organización previa nos lleva a la nada misma.
Tener objetivos diarios nos puede permitir encaminar nuestras vidas.
Ahora es tiempo, no mañana, tampoco pasado.

¿Como decir que lo que pienso para vos no puedo contarlo?
Pareciera que con el tiempo puedo crear personajes para usar con vos.
Dependiendo de lo que propongas uso uno u otro pasaporte.
La diferencia no creo que la sepas, hay veces que la comodidad de la multipersonalidad te conviene.
Si seguimos así quizás llegue el momento en el cual no sabremos quienes somos y que es lo que hacemos.


"La mujer es como una sombra: no
podrás atraparla pero tampoco huir de
ella"
Andre Maurois.

Las noches pasan y los diagramas quedan.
Cada mino uno esboza verdades que no puede vivir.
Esboza verdades que no puede concretar, palabras que no puede decir.
La vida se hace se sueños incumplidos y lo que hagamos para alcanzarlos.
¿Contradicción? Si eso también es vivir.
Cada día, cada nuevo desafío, cada vez más dificil.
Carencia de voluntad, común denominador de un hoy simplista y vacío se sentimientos.
¿Donde hemos de parar a descansar?
¿Cuando hemos de tomarnos de la mano y caminar?
¿Que somos?



La capacidad de predecir o al menos esbozar lo que puede suceder aumenta con los años.
Aumenta en su precisión.
La madurez esta en no sorprenderse ante la concreción de esa posibilidad predefinida.
Pensándolo bien: siempre seremos inmaduros. Siempre seremos lo que no deseamos.
Quizás maduremos, quizás terminemos siendo piedras inconmovibles ante la realidad de algunas personas que se animan a un poco más.

Mujer de mil fasetas: que he sacado con quererte?
Mujer de imágenes mágicas, mujer de momentos escasos, mujer inalcanzable.
Que he sacado con quererte?
Descubrirte quizás, conocerte, pese a que cuesta algo de vos siempre me quedo.
Acompañar tus deseos y verte feliz.
Desde lejos.
Cada cosa nueva es un dejá vù.
Que he sacado con quererte?
Ver Violeta Parra, "¿Qué he sacado con quererte?" (1965) - Canal Encuentro en YouTube

¿Estarás buscando tu venganza?
¿Estaremos en la etapa en donde buscas tu ojo en la ley del taleón?
¿Como es que llegamos acá?
¿Como volvimos a repetir la misma historia otra vez?
¿Habrá interés de tu parte de torcer la realidad?
Sigo sin poder ir más allá de donde vos me lo permitís, toda la vida fue igual.
Cada día se complica para responder una a una estas preguntas.
Pero me voy reconociendo a mi mismo al mismo tiempo.
¿Donde vamos a terminar?