Hablamos de lo que no queremos, hablamos de aquello que odiamos, hablamos de lo que nos han hecho, hablamos del rencor que guardamos hacia ciertas actitudes. Pero jamás somos capaces de ver que es lo que hacemos.
            Dar un paso en pos de lograr mejores relaciones humanas es pensar más en lo que hacemos que en lo que nos hacen.
            Tarea titánica si las hay, quizás nos lleve una vida ponerla en práctica y en los últimos años quizás rindan sus frutos.
            ¿Cuándo es que no damos cuenta de esta realidad? Cuando nos hacen ver que padecemos lo que en algún momento hicimos. ¿Cambiamos? No, en consecuencia la realidad sigue siendo la misma, en realidad cada vez se va hundiendo más en rencores y venganzas.
            Se vuelve imposible ser feliz.