La frivolidad de las relaciones humanas alientan a que por miedo a que siempre pase lo mismo nos metamos dentro de nosotros mismos vaciando de todo sentimiento lo que mostramos.
Todavía quedan algunos verdaderos amantes dando vueltas, veo miles de nosotros intentando que no nos caguen nuevamente, y tantos otros que sencillamente ya están perdidos.
Amores como el de mis abuelos o mis viejos pocos veo, el común denominador, el silencio, íntimo amigo de la soledad.
Es tiempo de que las cosas cambien, es tiempo de que seamos sinceros y honestos para que por lo menos los problemas del corazón sean un poco más llevaderos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario