El ser humano no solo es un ser extremadamente fascinante, sino que algunas de sus facetas se vuelven extremadamente difíciles de comprender.
Muchos tratamos de que la rutina no se vuelva el centro de lo que hacemos, si bien hay cosas de las que no se puede escapar, intentamos encarar cada día como uno nuevo, haciendo lo mismo de siempre con un poco más de ánimo.
Pasa el tiempo y las cosas comunes que hacemos son las que buscamos seguir haciendo, siempre y cuando la compañía sea la indicada.
Pareciera que el día en el que no hacemos lo que rutinariamente nos gusta hacer, hemos desperdiciado un poco el tiempo.
Realmente, que lindo es tener la rutina de verla, de acompañarla a hacer cualquier cosa o no hacer nada, pero estár ahí con ella que nos gusta, que disfrutamos de tan solo tenerla al lado.
Quizás esas son las cosas más lindas de tener una compañera que se merezca el título de tal. Ella lo logra.