Te vuelves tan deseable a cada momento.
Cada palabra, en su justa medida, se asemeja a una oda al deseo mismo.
Obligas a redefinir lo que el deseo en sí significa.
Bastan unas pocas cosas sencillas para saber que no basta nada más.
Hermosa trampa inmensamente completa.
Hermosa mixtura de belleza y sencillez.