Comienzan a aparecer esos espasmodicos vestigios del adiós.
Cosa repetida en nuestra historia, como el adiós, no creo que exista.
Supongo, y no es cosa nueva, que poco tengo que esperar, pero la convicción de ese irrisorio "tal vez" mantiene un ápice encendido.
Se hace más evidente lo que cada uno es, lo que cada ser desea y la forma en la que busca conseguirlo.
Quizás hoy no vemos necesidad, quizás hoy no está en el otro lo que necesitamos, quizás no se que mierda, pero quizás.
Poco entiendo, poco siento al mismo tiempo.
Todo parece poco en esta historia que no compartimos.

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