El perfume de la sal del mar que en algún momento nos supo ver juntos, ese mismo mar que prometimos volver a visitar, ese mismo mar que hoy extraño.
Caminando imagino el momento donde sentados en la playa duermo en tu regazo para no volver a despertar tan lejos.
Te quiero en el viento que me acompaña y redresca.

¿Puede que tu amor sea volátil?
Esa frecuencia de variación de la intesidad de nosotros, hoy me desconcierta.
Estoy pensando, cosa que no debería, para buscar respuestas.
No las en cuentro, o no quiero hacerlo, lo mismo da.
Es causa de un efecto, es el tiempo y la acción y reacción en esta parte del universo.
Este punto que se vuelve un mar de nadas, ese mar que quisiera vernos juntos.
¿Puede que yo sea el volátil?
Eso lo decís vos, como muchas de las cosas que espero.
Mientras tanto, esto que pasa difunde en el aire, se disuelve, se pierde en ideas que nadie escucha.
Ahí quedan, hasta que las vengas a buscar.

No te imagino sola.
Por ahí jugando en esos amores y desamores que la vida propone.
No tengo nada que decir, el silencio no es más que lo que me corresponde.
Esta libertad, quizás se convierte en una prisión llena de ilusiones casi en vano.
Celos son la respuestas del momento, pero dura dos segundos. Se donde estoy.
Que mejor que verte enamorada, sos distinta. Se te nota.
Pareciera que ese corazon carece de dueño, puede que sea demasiado salvaje.
Aquellas noches sin final son fiel recuerdo.
Ya llegará el momento de verte.
Ya llegará...

Supongo que ya una vez fue así.
No tengo duda de que se volverá a repetir.
La incógnita es cuando ha de suceder.
No creo que falte demasiado.
Aquí te espero. Con una canción y una caricia bajo el brazo
Audaz sentimiento el quererte.