Sin más intenciones que las que estas balas pueden pretender.
Un almuerzo, una cena y esas charlas interminables antes de una siesta.
Compartir tiempo y espacio, disfrutar de tu voz y mirarte hasta que te quedes dormida.
La incomodidad de dos cuerpos en una cama de una plaza.
Tu perfume todo el tiempo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario