La vida cambia en dos minutos, que dos minutos. Bastan segundos para que la realidad se vuelva eso que no esperabamos.
Lo interesante de todo eso es que hacemos nosotros con el cambio que nos proponen.
Dar el paso, ser distinto, cambiar.
He ahí el punto clave de un cambio real,
He ahí el comienzo.

          Quiero verte feliz. Quiero tu sonrisa más radiante que nunca. Quiero saberte realizada. Quiero verte íntegra. Quiero lo mejor par vos, como antes, como hoy.
          Gran paso he dado al concretar esto, tiempo me llevo estar seguro de que quiero que así sea. Lejos uno del otro ambos estamos mejor. Así es como debemos seguir.
          Da gusto verte bien.
          Lo que paso se ve como una foto vieja en la pared, es raro, es satisfactorio saber que es así.





            Hablamos de lo que no queremos, hablamos de aquello que odiamos, hablamos de lo que nos han hecho, hablamos del rencor que guardamos hacia ciertas actitudes. Pero jamás somos capaces de ver que es lo que hacemos.
            Dar un paso en pos de lograr mejores relaciones humanas es pensar más en lo que hacemos que en lo que nos hacen.
            Tarea titánica si las hay, quizás nos lleve una vida ponerla en práctica y en los últimos años quizás rindan sus frutos.
            ¿Cuándo es que no damos cuenta de esta realidad? Cuando nos hacen ver que padecemos lo que en algún momento hicimos. ¿Cambiamos? No, en consecuencia la realidad sigue siendo la misma, en realidad cada vez se va hundiendo más en rencores y venganzas.
            Se vuelve imposible ser feliz.


                      Empezar de nuevo cada día es el desafío mismo de la vida que llevamos adelante, pareciera que por momentos se vuelve algo imposible de encarar ya que no sabemos bien por donde comenzar.
                      Mientras somos más grandes más no cuesta ese volver a empezar, más nos cuesta ver que debemos comenzar por algo pequeño perdido en la inmensidad de la vida para ir, paso a paso, logrando crear el punto en donde volveremos a sentirnos cómodos.
                      Se me viene a la cabeza cuando empezamos a andar en bicicleta, primero con rueditas hasta que dimos el paso en donde nos mandamos solos a tratar de mantener ese equilibrio. Nos caímos una y mil veces, es más puede que nos hayamos hecho mierda la cara contra el piso, pero acá estamos. Pedaleando cosas más grandes.



           Encontre tú canción, ni siquiera sabes cual es. Poco importa, ni siquiera vas a leer esto.
Corre el agua desde hace ya tiempo y las cosas no cambian, la sustancia central de esto sique siendo la misma.
Hacés que me de vergüenza decirlo, haces que me sienta todo un pelotudo cuando exploto de ganas de decirlo.
Solo basta ese silencio tan perfecto, tan hermoso para que ni siquiera sea un no, solo un silencio.
No llego a nada, hoy estoy seguro que no lo voy a lograr nunca porque no estamos para eso, pero sigo queriendote.
Quiero darte eso que sencillamente es, es querer, es no buscar más que darte cariño. Tampoco pido reciprocidad, solo que me dejes desagotar esto que pasa.
Confundo tu sonrisa con un dejar abierta la posibilidad de acercarme, confundo tu sonrisa con que lo queres recibir.
Nunca supe entender, pero siempre quise quererte sin que vos lo hagas.
           Raro, así somos y así vamos a morir. 



Agarrar un revólver, abrir el tambor, poner una sola bala, girarlo y cerrarlo sin ver. Lo pones en tu cabeza y gatillas hasta que no lo haces más. Una ruleta rusa.Lo mismo es confiar sin ver, lo mismo es creer solo en palabras, lo mismo es jugársela. La única diferencia  radica en que será esa persona quien te saque el revolver de la cabeza, evitando que te vueles la cabeza.Hay veces que pareciera que tenemos un ametralladora, gatillamos mil veces esperando que venga a salvaros o esperando reventarnos la cabeza y nunca llega ninguno de los dos momentos.Se vuelve perverso el tiempo de espera, muchas veces sin sentido alguno, otras con una incomparable recompensa al final del tambor.No podemos estar sin jugar, no podemos estar siempre gatillando. Quizás debamos entrar en esos momentos en donde simplemente cargamos lentamente dejándonos un tiempo de aparente calma. 



-Hola ( Hola, me podes ver? Hola, te das cuenta que te extraño verdad? Hola, creo que no, no te das cuenta. Hola, estas ahí? Hola, mirame! Hola, te quiero. Hola, me escuchas? Hola, volve. Hola, que asco me da esta formalidad. Hola, no sé qué decirte. Hola, no sé que mas hacer. Hola, me rindo se feliz.)
-Hola, como estas? 
- Bien bien (No sé si estoy bien. La rutina, la vida, obligaciones, decepciones. Me arrastran, me dejo arrastrar. Te extraño, te lo dije más temprano?. Y vos con otra y yo sin vos y yo sin nadie. Mi cabeza no para. Basta. Dejame en paz!. No no me dejes) vos?
-Bien bien 
-Me alegro que estés bien, Chau (no me dejes ir )
- Chau
Robado deliberadamente y sin ningún tipo de arrepentimiento de http://lasuertedelafeaa.blogspot.com.ar/

Mientras mas busques menos vas a encontrar.
Un tiempo con uno mismo,en.soledad y quizás en silencio, nos permita entender que es lo que queremos, que es lo que vamos a.explotar cuando esa persona aparezca.
No lo hará como un rayo de luz, ni de.ninguna forma pelotudamemte idealizada, sino que sera.con el tiempo que nos daremos cuenta del tiempo que lleva caminando junto a nosotros y la cantidad de cosas que.compartimos. en ese instante es en donde debemos recordar y tener marcado a fuego lo que supimos.procesar cuando estábamos solos.
Esa si sera una buena hora, un buen momento.