Parece que los desafíos basan su resolución en el tiempo que les dediquemos a analizar por que guiarnos.
Siempre es necesario ver que vía seguimos en pos de una resolución que nos resulte satisfactoria.
Hoy el estar parados en el límite de lo que la razón me permite aceptar hace que se critique cada acción, cada comentario no realizado, cada silencio.
El problema de esto es que uno termina cayendo en la racionalización por medio de la propia razón de lo que hace o no otra persona, que idiota resulta pensar que podemos obtener algo positivo de esto.
Querer entenderte resultará imposible, lo que pretendo hacer es sentirte.
Eso busco, eso deseo.
Lo que pasa por ahí no lo entiendo, pero evidentemente quiero algo de vos.
Hoy estoy parado en una zona de promesas, veremos que sucede.
