El ir y venir en las cosas quizás sea considerado por muchos como un acto de inestabilidad, que, de acuerdo a la cantidad de veces que lo repitamos pueda convertirse e crónico o no.
Resulta bueno salir del humo en el que nos encontramos inmersos a respirar aire puro, aire nuevo. En caso de que notemos que estamos errando el camino, poder corregirlo antes que sea demasiado tarde.
Poder notar que la estamos cagando es una muestra de madurez, es comenzar realmente a hacer nuestro camino y dejar que las cosas nos lleven por delante e ir tapando baches a diestra y siniestra.
En cualquier momento se corre el riesgo de perderse en las distancias, en las alturas o en nuevos aires de cualquier forma no deja de ser parte de este juego.