Ciertas veces me invaden unas ganas irremediables y difíciles de controlar por decirte todo lo que te extraño y todo lo que te pienso.
Por ahí aparecen unos vestigios de lo que en algún momento quise pero terminan diluídos en el despertar y comenzar el día.
Un par de días al año me bastan para confirmar que no sólo te quiero sino que me gusta pasar tiempo con vos. Que caminar un poco hablando de lo que sea me es suficiente para estar contento.
Pensar todo esto me sitúa en que vos ya estas tan lejos y yo circulo tan lento que no hay forma de nada. Quizás pueda tenerte como unas lindas vacaciones plagadas de recuerdos en rectángulos de 13x18.
Espero no quedar como un gil una vez más.
Llamate al silencio.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario