Llegado el punto la cosa no cambia, pareciera que vivir en un constante déjà vu.
¿Será que las decisiones nos llevan siempre al mismo lugar?
Puede que si, puede que no. La realidad es lo que vivimos y es lo que tenemos que bancar.
Ahora bien,¿ hasta que punto las decisiones tomadas no conforman un obsesión y son realmente convicciones?
Bueno sera que es necesario que sepamos salir del fuego hipnotizador de los pasos que damos
y no sabemos con certeza que los hacemos.
Los limites entre los sueños y la realidad parecieran no existir.
Tanto pedimos que llegado el momento de disfrutar eso mismo nos acobardamos y terminamos arruinando el momento.
Todo lo que guardas y mentis, llegado el momento, creo que lo voy a saber.
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