Cuesta todo cuesta

Vivimos en tiempos donde todo se hace de una manera más que sencilla y simplificada, pereciera que cada vez más buscamos herramientas para hacer menos y obtener más. Esto de algún modo nos llega a todos el que menos voluntad tiene obviamente es el primero en vivirlo pero hasta el más moralista de los moralistas en algun momento se pregunta: ¿No hay una forma más fácil de hacer eso o aquello?

Es bien cierto que me enseñaron que debemos esforzarnos para conseguir aquello que deseamos, pero cuesta tanto darse cuenta de que lo que realmente estamos haciendo es formando eso mismo. Mientras más cuesta mas lo hemos de disfrutar cuidar respetar y divulgar el día que nos logremos sentir realizados.

Pese a todo esto estoy en un punto de mi vida en donde todo siento que me cuesta el doble, en donde cada fracaso que tengo es romperme la boca contra una pared de hormigón armado. Y después de cada uno de esos golpes me cuesta más levantarme, me cuesta mas volver a decir " tengo que volver a intentarlo" igualmente mi terquedad siempre vence y mi orgullo me hace notar que no soy menos que nadie y por eso mismo es que lo tengo que volver a hacer.

Cuando lo logro la paz me inunda, la tranquilidad se apodera de mi y es como que camino mucho más liviano.