Quien diría.


Vivimos montañas rusas de emociones, hay días particularmente agresivos, otros demasiado tranquilos y algunos que son demasiado raros. Podemos pasar de algunas raras alegrías las cuales nunca esperaríamos tenes a bancar actitudes miserables de gente igualmente miserable.
                Parecieran tener una puta guía en donde saben que es lo que va a pasar, para hacer algo que nos termine opacando de alguna forma u otra el brillo que conseguimos. Y no les basta con hacerlo una vez, sino que lo hacen dos tres y hasta quien sabe uno cuantas veces más. Pareciera que no se dan cuenta que es sumamente molesto lo que hacen, pero por suerte nos sirve de confirmación para saber que no son más que pobres infelices.
“Cuida cada una de tus palabras,
no sabes a quien puedes lastimar con ellas.
Hasta un sencillo buen día
 puede volver a romper un corazón.”



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